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Ecuaciones Diferenciales y la seguridad, ¿Es neta?

A riesgo de ser dilapidada por los no matemáticos, les tendré que confesar que siempre me han fascinado las Ecuaciones diferenciales, pero no tanto porque me guste trabajar con ellas, sino porque en realidad nunca tienen una solución definitiva.

Estas ecuaciones nos expresan la relación que existe entre dos razones de cambios.  Una razón de cambio por ejemplo, es el espacio de diferencia entre tu casa y la mía, cuando voy a visitarte. Hace unos 15 minutos estaba en mi casa y ahora estoy en la tuya… Cambié de lugar.

Pero, para no aburrirles, lo único que quiero trasmitirles es ese sentimiento de trabajar para resolver una ecuación de este tipo sabiendo de antemano que solo obtendría una solución aproximada. Para mí, no es, un sentimiento de ningún modo negativo, es más divertido el camino que el destino. Trabajas en ello a pesar de que sabes que el resultado será cercano a la solución pero no obtendrás en realidad la solución. 

Ese sentimiento me invade constantemente,  cuando discutimos en el Consejo Coordinador de la seguridad de nuestro estado, me invade en las juntas de la Mesa de Seguridad y Justicia a oír las ideas y  opciones para mejorar la seguridad.  Ese sentimiento de que nos aproximamos a la solución pero nunca tendremos una solución final, definitiva o contundente. 

Nuestro país no anda bien en temas de seguridad. En nuestro pequeño paraíso, nos ha costado mucho aceptar esa razón de cambio tan grande. Este cambio no ha sido abrupto, se ha gestado paulatinamente como lo hacen las razones de cambio matemáticas, pero sin embargo se ha dado exponencialmente.  Pero, ya estaba ahí, existía en la descomposición de la familia, en la falta de valores sustentables y sobretodo en la persecución únicamente de fines económicos.

Nuestra sociedad se fue descomponiendo ante nosotros y a pesar de que sí existieron acciones implementadas para detenerlo,  esos esfuerzos no eran suficientes para contrarrestar la magnitud de la fuerza de ese deterioro.  Solo nos queda, a todos CREAR una reacción que neutralice esa descomposición, una razón de cambio que se comporte exponencialmente para arreglar la situación.

Empezaré proponiendo pequeñas acciones que nos pueden aproximar al resultado,  no tirar la basura, limpiar el frente de mi casa,  hacer una comida al día con mi familia (auque la compren y lleven a la mesa, sin excusas por favor) , cambiar una hora de teléfono celular a la semana por una hora de juegos de mesa con nuestros hijos.  Empecemos por estas, ¿Les parece?

Me platican cómo les fue, pero de antemano puedo anticipar unos resultado positivos.  Escrito por: Inna German Gómez