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Correr bajo la lluvia

Un día cualquiera, imagina que te levantas  con energía, lograste ponerte los tenis y planeas salir a correr, abres la puerta y empieza a llover, supongamos que es una lluvia Cancunense persistente, continua, estoy segura que darás la media vuelta y no saldrás. Me puedo enfermar  Correr bajo la lluvia es una alegoría muy cercana a la vida empresarial;  pocos si saldrán a correr.

Al principio empiezas a mojarte y la temperatura ayuda a que en realidad no te de frío, pero los tenis están empapados y tienes que correr literalmente dentro de los charcos. Tus calcetines  te empiezan a molestar porque la fricción del agua no es una sensación muy cómoda, pero de pronto empiezas a disfrutar la lluvia, el olor del aire, cuando ya llevas un par de kilómetros no tienes calor y sientes que puedes llegar más lejos  que otros días, no hay ese sol que te quema la cabeza y bueno la humedad ya la llevas puesta.

Así son los empresarios, transitan en un ambiente para otros no tan cómodo y empiezan  a encontrarle al gusto.  Ese arrojo de SI abrir la puerta, de SI atravesar el charco, de seguir y querer seguir incluso más lejos, es una característica común que encontramos en los empresarios. 

De pronto la lluvia arrecia, pero tú ya estas lejos y ahora debes volver,  piensas ya más mojado no puedo estar, así que mejor sigues, solo te bajas un poco la gorra para que las gotas no te peguen en los ojos.  

También los buenos empresarios saben que es importante tener el equipo adecuado para ser más competitivos, llevar gorra es algo inteligente. Cuidar la contabilidad y darle seguimiento a los temas legales; ya que estos son las gotas de lluvia y teniendo una empresa sin lugar a duda van a existir, mejor toman sus precauciones para que no les peguen en la cara. 

Te sientes un poco incómodo, porque la ropa se te pega al cuerpo, pero de pronto te das cuenta que ya casi estás cerca, piensas en el baño de agua tibia y tu café matutino, solo un par de calles más y listo. Estas contento porque que corriste más distancia de lo que harías normalmente, estas empapado pero en realidad sonríes porque ha sido una experiencia gratificante. 

Un empresario al llegar a su retiro, analiza  y piensa cuanto he recorrido, cuantos empleos generé, cuantos dolores de cabeza, estrés, horarios dispares y preocupaciones, pero estoy segura que tendrá una sonrisa porque sabe que el camino ha sido bueno.

Soy empresaria y  siempre voy a abrir la puerta para salir a correr bajo la  lluvia. 

Escrito por: Inna German Gómez

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