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Por qué el descanso es el secreto del éxito de un emprendedor

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Los guepardos son los mamíferos más veloces del mundo. Estos felinos pueden acelerar de 0 a 100 km/hr en 3 segundos. Este despliegue de velocidad les permite atacar an un antílope, pero cuando no están cazando, los guepardos gastan la menor cantidad de energía posible.

De hecho, los investigadores encontraron que los guepardos gastan alrededor de 2,000 calorías al día, las mismas que gasta un ser humano promedio. “Supongo que tanto los guepardos como los humanos descansan mucho para compensar las actividades que les requieren demasiada energía” dijo el biólogo Johnny Wilson en National Geographic.

Los guepardos se esfuerzan mucho para capturar a su presa, pero rápidamente compensan ese gasto escondiéndose, esperando y descansando. Claramente no tienen que manejar una startup, pero no puedo dejar de pensar en una similitud evidente entre estos felinos y los fundadores actuales.

En los primeros días del viaje empresarial en el que llevo 12 años embarcado, yo era un anti guepardo. Creía que el éxito requería de 16 horas de trabajo diarias. Siempre estaba construyendo, expandiendo y mejorando. Con los años he aprendido que ocupado y exitoso no son lo mismo. Sin embargo, la mayoría de nosotros se pasa el día entero iniciando carreras a toda velocidad, llegando al punto de siempre estar estresados y exhaustos.

Según Joseph Bienvenu, psiquiatra y director de la clínica de desórdenes de ansiedad en el Hospital John Hopkins, el hecho de estar siempre ocupado se ha convertido en un problema de salud bastante generalizado:

“El estrés emocional ocasionado por el exceso de trabajo se manifiesta como una dificultad a la hora de enfocarse y concentrarse, impaciencia e irritabilidad, problemas para dormir y fatiga tanto mental como física.”

Conforme he ido construyendo mi empresa JotForm, he aprendido que cuando sabemos balancear el trabajo con el descanso restaurador, nuestra productividad aumenta a niveles insospechados, y puede que logremos atrapar a más de un antílope.

Las raíces del excesivo ajetreo son profundas

Los estudiosos creen que Homero escribió la Odisea casi al final del siglo 8 A.C. En el libro 9 de su épico poema, Odiseo describe la isla de los lotófagos, un lugar en el que los nativos se pasean el día entero descansando y comiendo la intoxicante fruta del loto.

Cuando los hombres de Odiseo prueban la fruta, se olvidan de su casa y prefieren vivir sus días en esa idílica isla. Eventualmente, Odiseo logra regresar a sus hombres al barco y los encierra para romper el hechizo.

Una parábola para la flojera. Pareciera que incluso los filósofos griegos priorizaban el trabajo y sí, el ajetreo constante. Hoy en día, todo el mundo, desde fundadores hasta entrenadores deportivos, todos odian cualquier actividad auto complaciente. Siempre estamos buscando hacer más, mejorarnos y manteneros en constante movimiento.

De manera inconsciente, evaluamos a las personas basándonos en la cantidad de horas que trabajan o en qué tan ocupados parecen estar. Priorizamos el hecho de estar “ocupados” por encima de todo lo demás. Pero en cierto punto debemos tomar una decisión: ¿Queremos estar ocupados o queremos crear un impacto?

Nada es más preciado que el tiempo. Es un cliché, pero es totalmente cierto. Escapar de la cultura del “ajetreo” significa darte el tiempo para descansar, y requiere de dar un paso atrás y revaluar lo que realmente nos importa. Me gustaría compartirles lo que he aprendido para rechazar el paso frenético de la cultura de las startups y la forma en la que tú también podrías hacerlo.

Empieza con algo pequeño… y date breaks

El ajetreo nos roba horas preciosas para pensar, jugar, explorar, nutrir nuestras relaciones y descansar.

“Hay una forma muy sencilla de recuperar tu tiempo: haz menos” escribió la periodista Elizabeth Evitts Dickinson en la revista John Hopkins Health Review.

“Y sin embargo, esas dos palabras son, tal vez, las más retadoras de todas. Hacer menos implica entender tus prioridades y defenderlas constantemente contra las invasiones del status quo que dicta que el hecho de estar siempre ocupados —y que la riqueza material y el valor — es lo mejor.”

Como dijo Dickinson, no es fácil revertir nuestra condición mental. Hacer menos no están simple como suena. Por eso recomiendo empezar con algo pequeño. Primero, date el tiempo de descubrir tus horas más productivas, y luego toma pausas a lo largo del día. No sólo te sentirás mejor, sino que esos pequeños periodos de descanso pueden mejorar la calidad de tu trabajo.

De hecho, los descansos regulares pueden prevenir la fatiga que conlleva el hecho de estar tomando decisiones todo el tiempo, restauran la motivación, aumentan la productividad y la creatividad, y consolidan la memoria. Pausas que incluyan incluso cinco minutos de movimiento también pueden mejorar nuestra salud y nuestro bienestar.

Darte el tiempo de ir por un café o de platicar con un compañero no es tiempo desperdiciado sino una forma importante de salirte de la caminadora metafórica del trabajo y restablecer tus prioridades.

Deja tiempo para reflexionar

Algunos de los fundadores, innovadores y creadores más importantes separan grandes bloques de tiempo sólo para reflexionar. Por ejemplo, Bill Gates, fundador de Microsoft, primero se tomaba semanas de pensamiento, siete días dedicados a leer, reflexionar y crear estrategias, antes de que una idea se expandiera por toda la empresa. Hoy en día, Bill le da el crédito a esas semanas de haber sido responsables de algunas de las innovaciones más importantes en Microsoft.

Otros fundadores como Mike Karnjanaprakorn, de Skillshare, han implementado esta misma práctica. Igual Mark Zuckerberg y Tim Ferris. Incluso la gente que no se puede tomar una semana entera para pensar suele dar mejores resultados cuando trabajan una cantidad limitada de horas.

Por ejemplo, la fallecida Dra. Maya Angelou siempre ponía barreras muy claras en su calendario. La legendaria escritora, poeta, cantante y activista llegaba a su escritorio a la misma hora todos los días. Después, dejaba el trabajo a un lado para pasar tiempo con su familia.

“Intento llegar alrededor de las 7 a.m. y trabajo hasta las 2 de la tarde” dijo Angelou en el libro Daily Rituals: How Artists Work.

“Si el trabajo va mal, me quedo hasta las 12.30. Si va bien, me quedo todo el tiempo que las cosas vayan bien. Es solitario, y es hermoso”.

Desafía a tu cuerpo

Descansar no significa necesariamente estar echado en el sillón viendo Netflix en trance. El descanso más efectivo también incluye ejercicio físico, desde una caminata larga hasta andar en bicicleta. Las actividades restauradoras pueden ayudarte a balancear el trabajo cerebral más intenso.

Alex Soojung-Kim Pang, consultor en Sillicon Valley y autor de Descansa: produce más trabajando menos, dice que el descanso es una forma necesaria de restauración mental. Y el ejercicio es una de las mejores formas de recuperar la energía mental que necesitamos para desempeñarnos en niveles óptimos.

“Hay mucha gente que descubre que un entrenamiento, o una escalada larga, despeja su mente, los tranquiliza y les da a su subconsciente la oportunidad de ver más allá de sus problemas” le dijo Pang a Scientific American. “Eso nos enseña que el ejercicio es una forma muy importante de descanso”.

Adopta el Sabbath digital

Date un descanso de la tecnología, por lo menos una vez a la semana. No es fácil cortar las ataduras psicológicas, pero no revisar tus dispositivos el sábado, o el domingo, o cualquier otro día que elijas, le da a tu mente la posibilidad de asombrarse a la vez que mejoras tu creatividad.

Si la idea de pasar todo un día lejos de la pantalla y las notificaciones te parece demasiado, no eres el único. Pero recuerda que un cerebro cansado y estresado no puede generar nuevas ideas, y que se vuelve más propenso a comer errores, además de que cuando nos terminamos nuestras reservas mentales de energía, tendemos a sobre complicar una solución que de otra forma veríamos fácilmente.

Tal como lo dijo Steve Jobs alguna vez, “el pensamiento simple puede ser más difícil que el complejo: tienes que esforzarte para aclarar tus pensamientos y poder hacerlo simple”.

Considera impulsar tu empresa con tus propios medios

Los fundadores que reciben inversiones de capital de riesgo obtienen lo mejor de la prensa. Obtienen titulares con rondas de financiamiento récord y dominan la cima del TechCrunch. Las inversiones externas pueden proveer a una startup con capital esencial, pero también pone en los fundadores una presión de crecimiento por tener que cumplir con las expectativas de los inversionistas.

En lugar de tener esta presión 24/7, yo decidí impulsar mi empresa con un enfoque lento y sostenible hacia el crecimiento. Ha tomado tiempo y no siempre ha sido fácil, pero he logrado construir un negocio estable que puede funcionar incluso sin mi. Y lo más importante es que tengo el control total sobre mi trabajo y mi vida.

Suena a una posición privilegiada, y tienes toda la razón. Por ejemplo, estoy sumamente agradecido de poder pasar el verano completo con mi esposa y mi bebé recién nacido, y he trabajado mucho para poder llegar a este punto. Impulsar tu negocio con tus propios medios no es algo que cualquiera pueda hacer, pero te puede ayudar a mantener tu libertad y a vivir una vida más equilibrada.

Trabaja para vivir en lugar de vivir para trabajar

Incluso en una conversación sobre el descanso, tendemos a mirarla con los lentes de la productividad. Nos hemos obsesionado con sacarle el máximo provecho a cada minuto, y está bien, mientras tengamos suficiente tiempo para vivir nuestras vidas, más allá del trabajo.

No importa qué tan entusiasmados nos sintamos con nuestro negocio o con cada proyecto nuevo, una buena vida también incluye a nuestra familia y amigos, así como espacio para la exploración y la aventura, de la manera en la que tú quieras. Yo no quiero lamentarme por relaciones que se desvanecieron por no dedicarles el suficiente tiempo, o por oportunidades que dejé pasar de vivir cosas fuera de mi oficina.

Intenta dejar tu trabajo en la oficina, incluso si trabajas desde casa. Regálate tiempo de descanso para restaurarte. Y equilibra las horas que pasas trabajando con horas que puedas pasar pensando. Igual que el guepardo, podemos iniciar la carrera con velocidad para atrapar al antílope, pero luego será momento de descansar.

Fuente: Entrepreneur

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